La Unión Europea es una de las regiones más ricas del mundo, y sin embargo, el 17% de los europeos carecen de los recursos necesarios para cubrir sus necesidades básicas. La pobreza suele asociarse a los países en desarrollo, en los que la desnutrición, el hambre y la escasez de agua potable son a menudo un desafío cotidiano. Pero la pobreza y la exclusión social también se dan en Europa, en España, en Zaragoza, en nuestro colegio, en nuestra clase.
La pobreza y la exclusión de una sola persona equivale a la pobreza de una sociedad en su conjunto. La fortaleza de Europa depende del pleno desarrollo del potencial de cada uno de sus habitantes.
La pobreza y la exclusión de una sola persona equivale a la pobreza de una sociedad en su conjunto. La fortaleza de Europa depende del pleno desarrollo del potencial de cada uno de sus habitantes.
No existe la panacea para la pobreza y la exclusión social. Sin embargo, una cosa está clara: no podemos combatirlas sin ayuda. Ha llegado el momento de renovar la soliradidad, la justicia social y una mayor inclusión.
¡Ha llegado el momento del Año de la lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social!
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